domingo, 7 de febrero de 2010

Sunday, 7.


Cierro los ojos con fuerzas, con el miedo de ver la verdad que hay delante de mí. Siento mi corazón latiendo muy rápido, inspiro y expiro con impulso. No sé cómo se oyen todo eso... ¿Hará ruido o no? Ignoro. Estoy enfadada, no quiero hablar con las personas que están en mí alrededor.
Aprieto mis manos, siento mis manos sudadas, mis piernas tiemblan como si fueran unas hojas caídas de otoño. Aguanto la sabana en mi cabeza, con el cuerpo recogido.
Siento que ellos me llamaban, intentando comunicarme, pero los niego. Estoy enfadada y asustada. Ella, la señorita Y, intenta para comunicarme, y es inútil, siento que ella suspira, pide la ayuda.
Y esfuerza a quitarme la sabana, pero lo aguanto con fuerza, no consiguió, empecé a llorar, me salieron muchas lágrimas, juntando con las gotitas de sangre.
Temía que Y me iría a hacer algo, asustada, sí, estoy muy asustada. De repente unas personas me sujetan, pero no consiguieron abrir mis ojos. Nadie hizo algo, tic, toc, tic, toc…
Unos minutos más tarde, me cambian de la camilla, donde hay algo que me sorprende, reconozco que también me excitó. Pero, sigo llorando. Irrito la sensación de ser sujetada, pero me fascina.
¿Soy M? Es probable.
Sonrío, y más tarde, apagan, me dejan sola, intento salir de que estaba sujetada, consigo con una, y otra, pero la parte de las piernas no consigo, la señorita Y viene, me pide la conversación, charlamos y la noche se acabó. Llega el día, ella me pide el favor de dormir, asisto y de nuevo atrapada por la maldita camilla, duermo. Y llegó el sol, sonriéndome.

No hay comentarios: